Nuevo artículo en Zientzia Kaiera: baterías portátiles respetuosas con los límites del planeta

La digitalización ha acortado la vida útil de los dispositivos y ha disparado los residuos electrónicos: 53,6 millones de toneladas en 2019, según Naciones Unidas, con una previsión de 110 millones en 2050. Solo el 17,4 % de lo recogido se reciclaba adecuadamente. Las baterías agravan el problema: contienen metales como litio, cobalto o cadmio, escasos, tóxicos y ligados a cadenas de suministro con problemas éticos y geopolíticos. En 2020 solo se recogió el 47 % de las baterías portátiles vendidas en la UE.

En un artículo publicado en Zientzia Kaiera, el blog de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU, los investigadores de BCMaterials Carles Tortosa, Andrea Ugalde y Juan Pablo Esquivel, junto con antiguos científicos de nuestro centro como Marina Navarro-Segarra y Mikel Undagoitia, defienden un nuevo enfoque para las baterías portátiles. La normativa europea busca baterías más sostenibles, pero es difícil de aplicar a las portátiles por su diversidad de usos y porque la responsabilidad final recae en el usuario. Además, la investigación se centra sobre todo en mejorar la energía y la durabilidad, y deja en segundo plano otros criterios de sostenibilidad.

El equipo propone fijar primero un límite ambiental y ético: materiales poco tóxicos, cadena de suministro responsable, eficiencia y buena gestión al final de la vida útil. Dentro de ese margen, cada batería debe ofrecer el rendimiento que exige su aplicación, y su destino final se define según su uso.

Ya lo han aplicado en prototipos: una batería de papel para dispositivos de diagnóstico portátiles, otra de cartón para envases inteligentes, reciclable junto con el papel y el cartón, y baterías biodegradables y compostables para monitorización ambiental y agricultura de precisión.

Los autores buscan abrir el debate sobre cómo rediseñar el ciclo de vida de estas baterías.

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