La universidad como agente de transferencia tecnológica

by / Wednesday, 18 November 2015 / Published in Director's Blog

La universidad como agente de transferencia tecnológica

2015/11/18


En el reciente informe del Consejo Económico y Social de España sobre I+D+i, presentado en Bilbao el 4 de Noviembre pasado[1], se plantea el papel de la universidad como agente de transferencia del conocimiento a las empresas. No sé si realmente la Universidad que tenemos en Euskadi ni en España podrá acometer esta tarea en su momento actual. Como se ve en dicho informe estamos bien en publicaciones académicas aunque mal en patentes y transferencia, pero a mi entender, esto es así porque no tenemos universidades al estilo anglosajón (y no salimos en los rankings por eso mismo). La Universidad ha sido organizada para prestar otros servicios y no creo que se nos pueda encargar la transferencia tecnológica, además de la creación y trasmisión de conocimiento, formación de profesionales y desarrollo de la cultura, que ya desarrolla. Y eso por varias razones:

– Las universidades USA y las más adelantadas de otras naciones tienen una estructura muy distinta de alumnado (<50% grado y >50% post-grado, es decir investigación). Son los Colleges los que dan el grado y ellos no transfieren nada, pues no hacen investigación

Como ejemplo, la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) tenía en 2012-13 (últimas cifras que he encontrado) algo así como un 13% de postgraduados. En 2014 se defendieron 479 tesis.

Una “pequeña” universidad de Brasil (Campinas), que he visitado recientemente, tiene aproximadamente la misma dimensión que la UPV/EHU, unos 36.00 alumnos, pero 50% de grado y 50% de postgrado. Lee más de 800 tesis al año y tiene un sincrotrón en las cercanías del Campus (como la Autónoma de Barcelona).

Un artículo de ABC del lunes 2 de Noviembre[2] que se basa en un estudio del BBVA, indica que la Universidad española ha cumplido su misión de dar acceso a la educación superior a un gran número de jóvenes. Recientemente se ha llevado a cabo una reforma según los criterios de Bolonia, pero en este proceso han aterrizado los mercantilistas (que propugnan simplemente la formación de profesionales para el mercado) y los pedagogos (que implican con sus métodos que se prolongue la secundaria y se traslada el rito de iniciación a la incorporación a la vida laboral). Mucho tiene que cambiar nuestra Universidad para poder ocuparse también de la transferencia de conocimiento a las empresas.

– Las destinatarias finales de la transferencia son precisamente las empresas, que deberían ver la utilidad de la misma en sus cifras de negocio, en el beneficio, y estar muy interesadas en ello. Quizá la estructura de la empresa Vasca y Española es también distinta, mucha PYME y muy pequeñas, para apreciar el valor de la incorporación de nueva tecnología en sus procesos o productos.

El otro agente de I+D (según el modelo de la triple hélice[3]) es el gobierno, que podría “crear (o al menos estimular) la necesidad” de innovación (y por tanto de transferencia) en las empresas para el bien general de la sociedad. Según Piketty[4] el aumento de la productividad y el conocimiento son factores de reparto uniforme de la riqueza, por contraste con el capital que tiende a hacer más desigual el reparto. Quiero decir con esto que la empresa no es sólo el capital, especialmente cuando se innova, sino también los trabajadores y la sociedad en general (vía impuestos)

– Las universidades anglosajonas (USA sobre todo) son unidades de negocio en sí, es decir empresas que buscan el beneficio. Por eso están tan interesadas en la transferencia. En esta reforma están inmersas un gran número de Universidades. El prototipo de “renovador” de la Universidad es Nigel Thrift [5] director o “rector” de la Universidad de Warwick en el Reino Unido.

Cito de la nota 5: …El discurso de Thrift resulta cada vez más popular en el ámbito de la educación superior anglosajona, pero también en el de la española: el sistema universitario está obsoleto, no es capaz de mantenerse y requiere de cambios profundos. Su argumento de partida, la falta de dinero, es el mecanismo que dispara reformas profundas destinadas no tanto a combatir las disfunciones de un sistema ni a mejorar sus posibilidades, sino a generar nuevas formas de organización de los recursos humanos. En la Universidad de Warwick, donde Thrift es rector, eso se ha concretado en una serie de medidas dolorosas, que van desde la reducción de salarios, los recortes en las actividades, la subcontratación y externalización de personal, los contratos de ‘cero horas’, o el establecimiento de nuevas prioridades para los docentes, como la obligación de obtener un mínimo de 75.000 libras en fondos para la investigación, una exigencia que los sindicatos entendían que les convertía en “traders de la City, que son valorados dependiendo de la cantidad de dinero que pueden levantar”

Estas reformas suponen el enfrentamiento entre dos lógicas, la del conocimiento y la de la gestión. La universidad es un ámbito de aprendizaje, cuyo objetivo debe ser desarrollar habilidades de comprensión, investigación y pensamiento crítico entre los alumnos… Las lógicas de la gestión son muy diferentes, tienen que ver con la cuenta de resultados, con la productividad, la rentabilidad y la obtención de fondos y subordinan las ideas y prácticas académicas a sus dinámicas: entienden que la función de la producción científica debe ser la de buscar el ascenso en los rankings, que la docencia debe estar orientada a la generación de conocimiento técnico aprovechable por el mercado, … y que la inversión debe realizarse fundamentalmente para conseguir más brillo simbólico, invirtiendo en aquellas áreas, académicas o no, que les permitan obtener más recursos, más prestigio o más alumnos.

– La estructura de la Universidad Española y por ende de la Vasca, dividida en departamentos casi estancos y burocráticamente desligados entre sí, con criterios de establecimiento de plantillas meramente docentes y poco dados a la colaboración, por lo que puede perder de influencia o nuevas plazas, es también un obstáculo para la formación de equipos de investigación interdisciplinares y con masa crítica suficiente para atacar problemas complejos (la mayoría lo son) que tengan visos de poderse transferir a la industria. La universidad tiene que cambiar para poder ocuparse también de la transferencia, y su personal debe de estar motivado para ello. Quizá los Basque Excellence Research Centers (BERCs) pueden ser una estructura alternativa a los departamentos universitarios para paliar estas deficiencias.

– La estructura de los proyectos de I+D a que tiene acceso la Universidad en España es también poco incitadora para la transferencia tecnológica a empresas. Se juzgan por el impacto de los artículos publicados y las tesis leídas. También esos son los criterios de promoción de los profesores.

La estructura de las grandes agencias que subvencionan la investigación tiene que cambiar para poder ocuparse también de la transferencia y estar seriamente interesadas en promocionar dicha transferencia. Quizá la estructura de la financiación de la investigación en USA, que es también distinta, tiene más sentido en esta tarea. La NSF (National Science Foundation) es como aquí, prima la academia, pero más restrictiva, en el sentido de que financia solamente la excelencia. Las agencias de Defensa Energía, Alimentación, Salud, sacan proyectos revolucionarios a concurso. Por ejemplo: el traje del soldado del siglo XXI o la regulación de la red eléctrica o el computador bio-inspirado. Estos proyectos se adjudican como contrato a una empresa, pero ésta tiene que subcontratar forzosamente centros de investigación y Universidades para lograr el avance científico y técnico necesario para cumplir el contrato.

Creo que los proyectos Elkarteks que ha convocado este año del Departamento de Desarrollo Económico y Competitividad (antes Industria) del Gobierno Vasco van por ese camino, pues exigen la concurrencia en el mismo proyecto de los distintos tipos de agentes de la Red Vasca de Ciencia y Tecnología, y pueden ser muy productivos para la transferencia. La composición de los consorcios que se piden cada vez más en las convocatorias de la Unión Europea también tiene esta estructura de integración de todos los agentes en un solo proyecto.

– Finalmente, como consecuencia de lo dicho, creo que la composición ideal de los agentes de un proceso de transferencia es un mix en estructura de cadena: Universidad, centros de transferencia, empresas. Esta estructura es la única que puede hacer efectiva la superación del famoso “valle de la muerte” en la transferencia. En Euskadi tenemos una estructura bastante desarrollada en este sentido, pero ¿funciona?. Quizá mejor que en otras CCAA, pero hay mucho donde mejorar, sin duda.

 

Manu Barandiaran, Getxo, noviembre 2015

 


 

[1] http://www.ces.es/documents/10180/2471861/Inf0215.pdf

[2] http://www.abc.es/sociedad/abci-universidad-tumba-topicos-prima-investigador-y-no-sobran-alumnos-201511020258_noticia.html

[3] The dynamics of innovation: a Triple Helix of university–industry–government relations; H Etzkowitz, L Leydesdorff, Research Policy 29 (2000)109–123

[4] Thomas Picketty, El Capital en el siglo XXI. Fondo de Cultura Económica, Madrid 2014

[5] http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2015-10-13/nigel-thrift-dirigente-odiado-universidad-britanica-futuro-educacion_1054613/


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