Investigación y productividad

by / Tuesday, 16 May 2017 / Published in Director's Blog

Investigación y productividad

2017/05/16


En un reciente artículo de Rebeca Gimeno titulado: “Cuatro economistas dan con la clave de por qué no crece la productividad” [1], se analiza un trabajo de cuatro investigadores americanos de Stanford y el MIT que estudian la decreciente tasa de productividad mundial, a pesar de los descubrimientos e innovaciones que se suceden continuamente. En el trabajo en cuestión: “¿Son las buenas ideas cada vez más difíciles de encontrar?” (Are Ideas Getting Harder to Find?)[2], los autores originales  estudian los factores del crecimiento económico, como la investigación, y su evolución a lo largo del tiempo.

 

“El crecimiento económico”, dicen, “surge de las ideas que crea la gente y a largo plazo es el producto de dos términos: el número efectivo de investigadores y la productividad de ideas de estas personas”. Este último es lo que ellos llaman “Idea TFP” (o Factor Total de Productividad de ideas):

 

Idea TFP = nº de nuevas ideas / nº de investigadores

 

La hipótesis de muchos de los modelos de crecimiento económico es que el “Idea TFP” es constante en el tiempo. Según esto, un número constante de investigadores (una inversión en investigación constante) genera un número constante de ideas al año y por tanto una tasa de crecimiento constante, lo que resultaría en un crecimiento económico exponencial (como el interés compuesto).

Los hechos empíricos, sin embargo, muestran que el “Idea TFP” está disminuyendo en todas partes. Esto supone problemas graves para los modelos de crecimiento al uso.

Hoy en día el esfuerzo en investigación crece rápidamente mientras la productividad de dicha investigación disminuye a pasos agigantados. Veamos dos ejemplos que se dan en el estudio:

 

1) La ley de Moore dice que el número de transistores en un microprocesador se duplica aproximadamente cada dos años. Este aumento exponencial de transistores en un chip corresponde a una tasa de crecimiento de nuevas ideas de un 35% anual

La ley de Moore no es una ley de la naturaleza, sino el resultado de programas de investigación de cada vez mayor envergadura. De hecho se puede ver que el esfuerzo en investigación ha crecido en un factor 78 desde 1971. Este aumento del esfuerzo  es necesario para mantener estable la tasa de crecimiento de la densidad de transistores en los chips. Independientemente de cómo midamos el gasto en I+D se observa un aumento en los recursos dedicados a investigación y un descenso del “Idea TFP”. En la estimación más conservadora, el “Idea TFP” ha experimentado un descenso de 25 veces entre 1971 y 2014. La idea de un “Idea TFP” constante resulta falsa en el caso de la ley de Moore.

 

2) Esperanza de vida:  El gasto en salud en los Estados Unidos es del orden del 18% del PIB[3] y desde luego una vida saludable es uno  de los bienes más preciados que podemos comprar. La esperanza de vida, por otra parte, es una de las pocas cantidades que no crecen exponencialmente sino aritméticamente. Así, la esperanza de vida al nacer ha venido creciendo a un ritmo de 1,8 años por década y la esperanza de vida a los 65 años, a razón de 0,9 años por década.

La inversión o el esfuerzo en investigación para reducir la mortalidad debida a una enfermedad concreta es más difícil de medir. Los autores utilizan las publicaciones científicas referidas a dicha enfermedad o, más restrictivamente, las referidas a los ensayos clínicos sobre dicha enfermedad como medida, no del resultado (output) de la investigación, como hacen otros estudios, sino del esfuerzo realizado (input). El “Idea TFP” de la investigación médica se computa como el número de años salvados dividido por el número de publicaciones

Se estudian el cáncer y la enfermedad cardíaca desde 1970 hasta 2015. Para cualquier tipo de cáncer, “Idea TFP” aumenta hasta mediados de los 80 y luego cae. En conjunto, decrece en un factor 1,2 si usamos todas las publicaciones y en un factor 4,8 si usamos los ensayos clínicos. El descenso para la enfermedad cardíaca es aún mayor. Respecto al aumento inicial, éste parece indicar que es más fácil encontrar nuevas ideas al principio, mientras que luego se hace cada vez más difícil, al menos en alguna áreas.

 

En conclusión, “Idea TFP” está decreciendo a un ritmo constante en casi cualquier sitio que examinamos. Se puede cuantificar la magnitud del decrecimiento a través de su vida media en cada caso. De esta manera se ve que disminuye en promedio con una tasa del 5.3% anual, lo que significa que en unos 13 años se ha quedado en la mitad. Dicho de otra manera: “para mantener un ritmo constante de crecimiento de la renta per cápita, el esfuerzo dedicado a la investigación tiene que doblarse cada trece años”. Si este esfuerzo no crece con la tasa adecuada, la productividad y la tasa de crecimiento de la renta per cápita acaban disminuyendo hasta anularse, eventualmente. La cuestión es ¿estamos realmente aumentando nuestro esfuerzo de investigación a este ritmo?

No parece que sea el caso, y de hecho dicho esfuerzo ha disminuido en años anteriores debido a la crisis. Por lo tanto debemos esperar que el crecimiento económico a nivel mundial no deje de disminuir, como de hecho sucede.

 

La solución para seguir creciendo, sin embargo, es clara:

– El esfuerzo dedicado a la investigación tiene que doblarse cada trece años.

A que parece simple, ¿verdad?

 

[1] http://retina.elpais.com/retina/2017/04/24/tendencias/1493052453_673817.html

[2] http://web.stanford.edu/~chadj/IdeaPF.pdf

[3] En España, el gasto público en sanidad en 2015 fue el 6,3% del PIB (http://www.datosmacro.com/estado/gasto/salud/espana)


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